Uno de los motivos más frecuentes por los cuales los padres me visitan es para que ayude a sus hijos a superar sus dificultades con la lectura y la escritura.

Y una de las primeras cosas que observo y valoro muy detenidamente es la postura que tiene el niño cuando lee y escribe. Esto me da mucha información sobre posibles bloqueos a nivel visual y de tono muscular.

¿Y qué tiene que ver la postura con la lectura o la escritura?

¿En realidad afecta en algo?

Pues te diré que sí afecta, y muchísimo. Una postura inadecuada puede provocar, por ejemplo, anular un ojo, o tensionar y comprimir ciertas cadenas musculares que afectan directamente al riego cerebral. Además, cuando el cuerpo está tenso se bloquea la respiración, lo cual impide una buena oxigenación del cerebro.

Si el cerebro está bien nutrido y oxigenado podrá hacer sus funciones de manera óptima; de lo contrario, tendrá dificultades como la lentitud, la confusión, la no integración de la información, etc.

Muy frecuentemente observo una mala postura, tanto al leer como al escribir. Y esto es lo primero que se debería corregir. Cambiar hábitos posturales erróneos es algo difícil y largo, pero es muy importante insistir y perseverar hasta que se consiga la postura correcta y favorecedora. Hay que concienciar al niño para que se dé cuenta de su mala posición y explicarle que esto le está perjudicando.

Realmente vale la pena hacer este esfuerzo porque los beneficios van a ser múltiples y los nuevos y correctos hábitos van a perdurar para toda la vida.

La clave está en la prevención, es decir, facilitar una educación postural

des del inicio de la escolaridad. Cuanto más pequeños mejor.

Aquí os propongo algunos aspectos que podéis observar tanto los profesores en el aula como los padres en casa.

Estos son los 10 TIPS PARA OBSERVAR MALOS HÁBITOS POSTURALES EN LA LECTOESCRITURA.

  1. La silla está lejos de la mesa, o demasiado cerca, lo que hace que la espalda tenga que inclinarse y no pueda estar erguida.

También a menudo la silla está algo girada hacia un lado, lo que también obliga al cuerpo a girarse.

Todo ello provoca torsiones, tensiones, encogimientos que, como he comentado antes, bloquean la respiración y el riego cerebral.

Además, hay otro aspecto a tener en cuenta. Un niño que aún está desarrollando su estructura y que siempre adopta malas posturas va a favorecer la aparición de patologías escolióticas, y posibles problemas visuales, además de contracturas y dolor muscular.

Lo adecuado es que la distancia entre la mesa y la silla permita tener la columna erguida en vertical, de manera que los hombros queden prácticamente alineados con las caderas.

Esta posición se favorece cuando el plano de la mesa está algo inclinado, en lugar de estar totalmente paralelo al suelo. Así se hacía antiguamente. En cambio, en la actualidad se ha perdido este buen hábito en el mobiliario escolar. Otra opción sería colocar un atril encima de la mesa.

  1. La silla o la mesa son demasiado altas o bajas con respecto a la altura del niño. Esto provoca que los pies no toquen al suelo en el caso de que sean demasiado altas, o bien que se esté sentado totalmente encogido cuando son demasiado bajas.

Lo correcto es que los pies reposen en el suelo. Si no es posible se colocará un reposapiés, que tiene que ser plano, nunca inclinado, y también tiene que ser lo suficientemente amplio para que el niño pueda apoyar bien toda la planta de sus pies.

La espalda debe poderse apoyar en el respaldo de la silla si se desea. El respaldo debe ser perpendicular al suelo, nunca debe tener un ángulo mayor de 90º, hacia atrás.

Y finalmente los niños pequeños no deben sentarse en sillas giratorias ni con ruedas, la estabilidad de la silla en el suelo es esencial.

  1. La cabeza está demasiado cerca de la mesa, libro, hoja de trabajo… Esto lleva a los ojos a que hagan un mayor esfuerzo de enfoque y de convergencia, además de que se reduce el campo visual, la musculatura se tensa y aparece fatiga ocular y cervical, dolor de cabeza …

La distancia mínima óptima que tiene que haber entre los ojos y el material de lectura o escritura es la que se crea entre el codo apoyado en la mesa, y el puño de la mano cerrado mientras que la primera falange del dedo medio toca debajo del ojo.

Esta distancia se llama distancia Harmon, en honor a la persona que la estableció.

La altura de la mesa debe estar de manera que le quede al niño un poco por encima de su cintura. Dicho de otra manera, la mesa tiene que quedar a la altura del codo, estando el brazo estirado y paralelo al cuerpo erguido.

 

 

  1. Cuando en la escritura hay una mano apoyada en la pierna o está escondida bajo la mesa. Esto indica que esta mano no participa, no está activada, sino que está anulada. Por lo tanto, no hay conexión interhemisférica. En este caso habrá que buscar un especialista en neurodesarrollo Kin.Ap para establecer esta conexión.

Lo adecuado es que las dos manos estén presentes y participativas a la hora de escribir. Una mano apoyada en la mesa sujetando la hoja y la otra manejando el lápiz.

 

  1. Utilizar un dedo a la hora de leer para seguir las palabras y líneas. Esto lo podríamos aceptar hasta más o menos los 6-7 años. A partir de esta edad el niño debe ser capaz de leer sin la ayuda del seguimiento con el dedo.

Si no consigue hacerlo nos está indicando que hay un problema con las fijaciones y el campo visual, por eso necesita un punto de referencia en la línea, porque sin él se pierde en la lectura. En este caso habrá que consultar a un especialista en optometría.

Si en la lectura el niño se salta líneas. Esto indica que tiene problemas de motilidad visual, concretamente con los movimientos sacádicos.. En este caso también habrá que consultar a un especialista en optometría.

 

 

  1. En la escritura un hombro está más adelantado que el otro, lo cual indica que la espalda también tiene torsión y tensión. Las consecuencias de las tensiones te las he explicado anteriormente.

  1. Los dos pies no están apoyados en el suelo. Esto obliga a la espalda a curvarse. Los efectos que esto tiene sobre la espalda ya se han comentado anteriormente.

8. En la escritura la cabeza se apoya encima del brazo, el cual está totalmente apoyado sobre la mesa. En esta posición se anula un brazo, porque tiene que soportar la presión del peso de la cabeza y además no puede moverse.

Y también se anula un ojo porque el tabique nasal tapa el ojo más proximal al brazo. Esta posición hace que el niño vea distorsionado, lo que comporta pequeños astigmatismos y la anulación de la binocularidad, es decir, que los dos ojos no trabajen conjuntamente.

Además, la proximidad entre ojo y hoja de trabajo va a favorecer la aparición de miopía.

 

  1. Al escribir la hoja está colocada de manera totalmente horizontal, es decir girada 90º, lo cual provoca la anulación de un ojo y también torcer la muñeca obligándola a hacer gancho (excesiva torsión de la muñeca).

Lo adecuado es que la hoja esté ligeramente girada hacia la izquierda para los diestros, ya que la mano está algo lateral de la hoja. Sucede al revés para los zurdos.

  1. La pinza escribana es otro aspecto importantísimo que demasiado a menudo es incorrecta. Este tema lo voy a desarrollar en otro artículo, ya que es largo y merece ser comentado de manera exhaustiva.

Sólo comentar que la pinza adecuada se realiza entre el dedo pulgar y el índice, más el apoyo del dedo medio por detrás del lápiz.

 

Como has podido comprobar, observamos que un problema en un lugar determinado del cuerpo arrastra y repercute en otras partes.

A menudo vemos que ciertos comportamientos o síntomas son la consecuencia de un problema, pero no son la raíz del mismo. Como te he comentado una escoliosis o una miopía puede tener su origen en un mal hábito postural. Las señales que observamos nos sirven de aviso para buscar y corregir las causas que originan el problema, y a menudo encontramos estas causas en los malos hábitos posturales.

Seguramente si has leído hasta aquí te habrás identificado en alguno de estos malos hábitos. Todo lo dicho anteriormente es aplicable también para los adultos. Y es probable, incluso, que hayas sufrido las malas consecuencias durante muchos años.

Lo voy a repetir nuevamente y las veces que haga falta:

La clave está en la prevención, es decir, facilitar una educación postural

des del inicio de la escolaridad. Cuanto más pequeños mejor.

Te animo a que pongas en práctica los 10 TIPS PARA OBSERVAR MALOS HÁBITOS POSTURALES EN LA LECTOESCRITURA y te enfoques en la solución lo antes posible si has encontrado uno de ellos, o más.

Y si crees que tu alumno o hijo necesita la intervención de un especialista, ponte manos a la obra lo antes posible. Le ahorrarás problemas futuros de salud y de aprendizaje.

Y por supuesto, ya sabes que me encantará que me comentes tu experiencia.

¡Espero leerte pronto!