Nuestro cerebro está compuesto por dos mitades que se llaman hemisferios cerebrales, derecho e izquierdo. Estas dos mitades están unidas y comunicadas por millones de fibras nerviosas que constituyen una estructura llamada “Cuerpo calloso”, la función del cual es conectar los dos hemisferios; los comunica para pasarse información y para que trabajen juntos.

¿Por qué es tan importante este trabajo conjunto de los hemisferios? Pues porque cada hemisferio se encarga de funciones distintas, y para los aprendizajes necesitamos las funciones de ambos. En realidad, para la vida también. No hay ninguna tarea que se haga con un solo hemisferio, siempre requerimos de los dos, precisamos de una activación bilateral de los hemisferios, y del cuerpo.

Ahora bien, no siempre se cumple este requerimiento. En clase hay muchos momentos en que se puede observar.

Los profesores en el aula podéis saber si vuestros alumnos tienen sus hemisferios comunicándose, si están conectados adecuadamente, y si están usando también de manera bilateral sus ojos, oídos, manos y cuerpo.

Sólo tenéis que observar ciertos comportamientos o señales. Aquí os doy algunas pautas:

  • Les cuesta entender las explicaciones.
  • Tienen déficit de memoria.
  • Confunden contenidos.
  • Les cuesta o no integran bien los nuevos aprendizajes.
  • No relacionan contenidos.
  • Trabajan lento porque se sienten inseguros.
  • Les falta claridad mental.
  • Están desatentos.
  • Se cansan con sus tareas escolares.
  • Tienen mala coordinación corporal, motricidad fina y/o gruesa.
  • No tienen buen control de sus movimientos, y tampoco de su quietud.
  • Hay mala gestión de las emociones y de las relaciones.

 

Esto se da porque hay niños que inician su escolaridad sin antes haber desarrollado habilidades bilaterales y tridimensionales que se requieren para las tareas académicas, como sería tener un acceso sensorial completo (el uso bilateral de ojos, oídos y manos).

La lectoescritura precisa de una muy buena coordinación y colaboración de estas habilidades bilaterales. Leemos con los dos ojos, escuchamos con los dos oídos, y escribimos con las dos manos, una mano utiliza el lápiz, y la otra acompaña con su apoyo sobre el papel.

Hay niños que sí han desarrollado la motricidad gruesa para deportes, y en cambio no han integrado aún la motricidad fina para las tareas escolares, como la escritura o la visión binocular a distancias cercanas, coordinación mano-ojo…

En cambio, en otros niños es al revés, tienen la coordinación fina para habilidades de visión cercana pero no poseen la coordinación de su cuerpo entero.

En ambos casos deberemos potenciar la integración hemisférica cerebral. ¿Cómo?

Mover el cuerpo bilateral y contralateralmente va a ser la experiencia motriz que llevará al niño a que después pueda realizar tareas cognitivas con éxito.

Estos movimientos implican el cruce de la línea media y el uso coordinado de ambos lados del cuerpo.

A través del movimiento activamos y maduramos nuestro cerebro, y con ello sus funciones.

Debes saber que, hemisferios y cuerpo tienen una relación invertida, esto significa que el hemisferio derecho controla la parte izquierda del cuerpo, y el hemisferio izquierdo controla la parte derecha del cuerpo.

Este punto es interesante para entender el porqué del requerimiento del control de las actividades bilaterales y contralaterales. Es decir, movilizar a la vez la parte derecha y la parte izquierda del cuerpo hace activar los dos hemisferios del cerebro.

Cuando se practica con regularidad el patrón de movimiento contralateral se crean nuevas redes neurológicas en el cuerpo calloso de manera que se integra la comunicación entre los dos hemisferios y el uso de ambos.

Es recomendable realizar estos movimientos de manera lenta y pausada. Así se consigue desarrollar el control vestibular y una mayor destreza en la motricidad gruesa y fina.

Cuando se entrena diariamente el patrón de cruce contralateral los resultados empiezan a observarse en poco tiempo. Este entrenamiento se puede realizar en clase y durante solo uno o dos minutos, un par de veces al día, y va a ser suficiente. Aquí te doy algunos ejemplos de los beneficios de integrar los hemisferios cerebrales.

  1. Las funciones de cada hemisferio están disponibles.
  2. Se conectan nuestros ejes: derecha-izquierda, arriba-abajo y delante-detrás.
  3. Se produce el cruce de la línea media visual, auditiva, táctil y kinestésica.
  4. Mejora la coordinación motora gruesa y la fina.
  5. Mejora la atención.
  6. Mejora el control y la consciencia corporal.
  7. Mejora la lectura, la escritura, la comprensión, la escucha, la expresión…
  8. Da centraje, claridad mental y foco.
  9. Baja el nivel de estrés.
  10. Calma las emociones.
  11. Relaja la musculatura tensa.
  12. Mejora la autoestima por la capacidad de tener mejores habilidades cognitivas.
  13. Activa nuestra energía y motivación.

**APUNTE PARA KINESIÓLOGOS.

En Kinesiología tenemos varios tests para valorar la integración hemisférica cerebral.

Uno de ellos es testar el punto BP 21 en el lado derecho.

Si el test da inhibido, nos indica que hay que potenciar la integración de los hemisferios cerebrales.

¿Te ha gustado el contenido de este post? Espero te haya sido de lo más útil y que ya identifiques de un vistazo las dificultades de tus alumnos. Si quieres, te invito a contarme en comentarios tus experiencias con el aprendizaje (lento o rápido) de tus alumnos.